Las Emociones en la Consulta Psicológica

La experiencia vital no puede pensarse y mucho menos sentirse ni comprenderse si no va ligada a las emociones. Uno de los objetivos en las sesiones de psicoterapia tiene que ver con obtener el mayor beneficio a través de las mismas. Este reto no siempre es fácil de cumplir.

En las diversas interacciones que desarrollamos con los pacientes, expresamos nuestros objetivos, deseos o necesidades, que no siempre suelen ser los mismos que tienen las personas que consultan…“sea lo que sea que yo haga o no haga, eso expresará mis creencias y valores sobre qué es lo que hace que las relaciones funcionen. Es importante para el clínico hacer conscientes sus supuestos sobre la emocionalidad sana y examinar sus fuentes”. Sandra Buechler.

Cada persona atribuye significados diferentes a sus vivencias que, como afirma la autora van significados por las emociones y por la trama vincular que presenta la persona.

Cada emoción que sentimos tiene una motivación, un porqué en el engranaje de nuestra historia familiar y en el aquí y ahora. La vida carente de emociones sería sólo una desilusión constante. Pero además se plantea aquí una paradoja, ya que la desilusión es también una emoción. Así como es imposible no comunicar, es imposible no sentir, no formar parte del mundo de las emociones.


Ayudar al otro

El hecho de sentir la necesidad de ayudar a la persona que consulta a cambiar o modificar determinados aspectos de su vida que no le resultan saludables, tiene más que ver con nuestras propias necesidades como analistas y personas que deberíamos revisar. El paciente podrá modificar aquello que se convierta en una necesidad para su situación personal, familiar, social.

“Creo que aquello en lo que elegimos centrarnos, aquello de lo que no nos damos cuenta porque lo damos por hecho, o porque no es importante para nosotros, lo que recordaremos en la siguiente sesión, aquello por lo que preguntamos o por lo que estamos dispuestos a luchar, … todo ello expresa nuestros valores sobre la vida”. Sandra Buechler.

La autora pone mucho énfasis no tanto en lo ocurrido en sí, sino más en la vivencia que hemos experimentado al ocurrirnos los hechos. Sitúa al análisis como un espacio de uno mismo mediado por las emociones y la humanidad.

Si bien no todos los encuentros que tenemos con nuestros pacientes suelen ser del todo enriquecedores y motores del cambio, el hecho de estar disponibles para la persona es uno de los actos más valiosos que una persona puede hacer por otra en circunstancias de angustia, pena y tristeza intensa.

La empatía es uno de los valores fundamentales junto con las emociones que debemos desarrollar y trabajar en la clínica junto a nuestros pacientes. La empatía es una habilidad que tiene que ver con dejar nuestras ideologías, prejuicios y juicios de lado y disponernos al encuentro con la persona aunque su historia esté muy alejada o sea muy diferente de la nuestra. La empatía se da en el momento que como psicólogos escuchamos a la persona sin barreras sociales y culturales que nos determinen esa escucha. .

El paciente lo que necesita es ser reconocido como persona, con su historia, con sus vivencias y con su trama vincular. El trabajar las emociones de la alegría, la vergüenza, el arrepentimiento, la tristeza, entre otras, en terapia posibilita el aceptar nuestros diversos estados internos. Estados que a veces serán más agradables y otras veces no tanto.

Es necesario y muy importante en el contexto terapéutico poder trabajar las emociones de la persona, que pueda aprender a reconocerlas y a tolerarlas. Ya que al poder conectar con las emociones logrará conectarse con lo que le sucede, desde una posición más auténtica y genuina.

Ana Laura D´Agostino.

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